En la etapa final de esta corta campaña presidencial sentimos el fervor de un pueblo que se ha hecho presente en las calles para recibir en cada estado al líder que heredó la continuidad en la construcción de una nueva sociedad, un nuevo país, un nuevo orden donde prevalece el ser humano por encima de intereses, ideologías o corrientes que pudieran alterar nuestro objetivo final que es la suma de felicidad para nuestro pueblo, la suma de soberanía, de igualdad.
El escenario está a la vista de todos, al paso del Candidato Presidente se desbordan la alegría y el fervor de mareas rojas, gigantes como el Comandante Eterno que supo despertar en cada venezolano la esperanza de una vida mejor, provista de posibilidades del futuro que ya quisieran otras naciones ostentar, fecundo, esperanzado, incluyente.
Enhorabuena despertamos a la realidad de nuestro país. Cuando nos habían hecho creer que nuestra Faja del Orinoco sólo producía bitumen y que nuestro petróleo estaba destinado a desaparecer, cuando nos hicieron olvidar nuestra identidad nacional, al punto de ignorar nuestra historia y trascendentales raíces; cuando nos habían destinado a continuar siendo la colonia de alguna potencia… desde ese algo parecido a las cenizas se produjo la Patria Nueva, un renacer a la tierra de las posibilidades que siempre fue Venezuela.
Desde esa conciencia entonces recién nacida nos deslastramos del vendaje ante nuestros ojos que nos ocultó durante años tantas oportunidades, hoy que el pueblo es dueño del destino que enfrenta, de la tierra que trabaja, de la posibilidad de estudiar, de aprender, de asistir a escuelas y universidades dignas y tener acceso a las herramientas que permiten crecer en conocimientos; ese vendaje que nos hacía ignorantes nunca más volverá.
Por eso son multitudes las que acompañan al candidato que nos garantiza que esta Patria Nueva continuará germinando. Fueron muchos años de desinversión en lo social, décadas de capitalismo salvaje que arrastró a la ruina social, a la desigualdad y al desequilibrio que nos enfermó de males que hoy continuamos atacando, como la inseguridad. Quizás todo lo extraordinario que estamos auspiciando desde este proceso revolucionario no estará a la vista de quienes hoy luchamos por nuestra nación, podrán pasar muchos años para consolidar nuestro propio socialismo pero este es el rumbo correcto porque la felicidad de millones de personas, de niños y niñas, jóvenes, abuelitos, familias enteras no es un error, es la manera más acertada de vivir, multiplicando el acceso a todo cuanto sea posible para procurar la libertad, que es como un pueblo merece vivir.
La victoria continuará de este lado patriota; la lucha de Bolívar, las enseñanzas de Hugo Chávez quien entregó su vida a la reivindicación de su pueblo y la efervescencia de la Revolución Bolivariana seguirán generando la independencia de Venezuela, la Unión Latinoamericana, el despertar de conciencias, incluso, alrededor del mundo.
En esta Venezuela revolucionaria no cabe paquetazo, ni plan desestabilizador, sólo habrá cabida en este abril rebelde cuando se cumplen once años del aniversario de la victoria del pueblo que enardecido salió a la calle a defender la revolución y a su líder, así mismo este 14A vamos por otra victoria arrolladora de la Patria y que no haya derecho a duda ni opción para la activación de cualquier plan de desestabilización que indique el manual opositor.
No podemos olvidar los antecedentes de aquel 2002, porque son los mismos protagonistas de la infamia a quienes nos volvemos a enfrentar por salvaguardar nuestro país; inescrupulosos creadores de disturbios que hicieron un golpe de estado, que llevaron adelante el sabotaje petrolero sin importar consecuencias (y menos asumirlas ante la nación), asaltaron embajadas, sacaron a pedradas a las autoridades de sus casas, desconocieron la voluntad del pueblo y tantos otros atentados a la Patria que está prohibido olvidar.
Una vez más nos corresponde demostrar que somos mayoría los que amamos la Patria. Este pueblo chavista va a salir a la calle a hacer prevalecer su voluntad… ya expresa, comprobada e irreversible!
Viviremos y venceremos